Sécase la hierba, cáese la flor: mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. Isaias 40.8
Leitura diária na versão Rayana Valera - Espanhol


Éxodo 10
Éxodo 11
Éxodo 12
Mateo 18.15-35

Éxodo 10


1
Y JEHOVA dijo á Moisés: Entra á Faraón porque yo he agravado su corazón, y el corazón de sus siervos, para dar entre ellos estas mis señales
2
Y para que cuentes á tus hijos y á tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que dí entre ellos y para que sepáis que yo soy Jehová.
3
Entonces vinieron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de los Hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir á mi pueblo para que me sirvan.
4
Y si aún rehusas dejarlo ir, he aquí que yo traeré mañana langosta en tus términos,
5
La cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra y ella comerá lo que quedó salvo, lo que os ha quedado del granizo comerá asimismo todo árbol que os produce fruto en el campo:
6
Y llenarse han tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los Egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y volvióse, y salió de con Faraón.
7
Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo nos ha de ser éste por lazo? Deja ir á estos hombres, para que sirvan á Jehová su Dios ¿aun no sabes que Egipto está destruido?
8
Y Moisés y Aarón volvieron á ser llamados á Faraón, el cual les dijo: Andad, servid á Jehová vuestro Dios. ¿Quién y quién son los que han de ir?
9
Y Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas: con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir porque tenemos solemnidad de Jehová.
10
Y él les dijo: Así sea Jehová con vosotros como yo os dejaré ir á vosotros y á vuestros niños: mirad como el mal está delante de vuestro rostro.
11
No será así: id ahora vosotros los varones, y servid á Jehová: pues esto es lo que vosotros demandasteis. Y echáronlos de delante de Faraón.
12
Entonces Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para langosta, á fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dejó.
13
Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche y á la mañana el viento oriental trajo la langosta:
14
Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y asentóse en todos los términos de Egipto, en gran manera grave: antes de ella no hubo langosta semejante, ni después de ella vendrá otra tal
15
Y cubrió la faz de todo el país, y oscurecióse la tierra y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo que no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, por toda la tierra de Egipto.
16
Entonces Faraón hizo llamar apriesa á Moisés y á Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros.
17
Mas ruego ahora que perdones mi pecado solamente esta vez, y que oréis á Jehová vuestro Dios que quite de mí solamente esta muerte.
18
Y salió de con Faraón, y oró á Jehová.
19
Y Jehová volvió un viento occidental fortísimo, y quitó la langosta, y arrojóla en el mar Bermejo: ni una langosta quedó en todo el término de Egipto.
20
Mas Jehová endureció el corazón de Faraón y no envió los hijos de Israel.
21
Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe.
22
Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas tres días por toda la tierra de Egipto.
23
Ninguno vió á su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.
24
Entonces Faraón hizo llamar á Moisés, y dijo: Id, servid á Jehová solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas: vayan también vuestros niños con vosotros.
25
Y Moisés respondió: Tú también nos entregarás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos á Jehová nuestro Dios.
26
Nuestros ganados irán también con nosotros no quedará ni una uña porque de ellos hemos de tomar para servir á Jehová nuestro Dios y no sabemos con qué hemos de servir á Jehová, hasta que lleguemos allá.
27
Mas Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.
28
Y díjole Faraón: Retírate de mí: guárdate que no veas más mi rostro, porque en cualquier día que vieres mi rostro, morirás.
29
Y Moisés respondió: Bien has dicho no veré más tu rostro.

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Éxodo 11


1
Y JEHOVA dijo á Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón, y sobre Egipto después de la cual él os dejará ir de aquí y seguramente os echará de aquí del todo.
2
Habla ahora al pueblo, y que cada uno demande á su vecino, y cada una á su vecina, vasos de plata y de oro.
3
Y Jehová dió gracia al pueblo en los ojos de los Egipcios. También Moisés era muy gran varón en la tierra de Egipto, á los ojos de los siervos de Faraón, y á los ojos del pueblo.
4
Y dijo Moisés: Jehová ha dicho así: A la media noche yo saldré por medio de Egipto,
5
Y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras la muela y todo primogénito de las bestias.
6
Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca fué, ni jamás será.
7
Mas entre todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua: para que sepáis que hará diferencia Jehová entre los Egipcios y los Israelitas.
8
Y descenderán á mí todos estos tus siervos, é inclinados delante de mí dirán: Sal tú, y todo el pueblo que está bajo de ti y después de esto yo saldré. Y salióse muy enojado de con Faraón.
9
Y Jehová dijo á Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.
10
Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón: mas Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió á los hijos de Israel fuera de su país.

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Éxodo 12


1
Y HABLO Jehová á Moisés y á Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
2
Este mes os será principio de los meses será este para vosotros el primero en los meses del año.
3
Hablad á toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de aqueste mes tómese cada uno un cordero por las familias de los padres, un cordero por familia:
4
Mas si la familia fuere pequeña que no baste á comer el cordero, entonces tomará á su vecino inmediato á su casa, y según el número de las personas, cada uno conforme á su comer, echaréis la cuenta sobre el cordero.
5
El cordero será sin defecto, macho de un año: tomaréislo de las ovejas ó de las cabras:
6
Y habéis de guardarlo hasta el día catorce de este mes y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.
7
Y tomarán de la sangre, y pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
8
Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura: con hierbas amargas lo comerán.
9
Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego su cabeza con sus pies y sus intestinos.
10
Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana y lo que habrá quedado hasta la mañana, habéis de quemarlo en el fuego.
11
Y así habéis de comerlo: ceñidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano y lo comeréis apresuradamente: es la Pascua de Jehová.
12
Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré á todo primogénito en la tierra de Egipto, así en los hombres como en las bestias: y haré juicios en todos los dioses de Egipto. YO JEHOVA.
13
Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis y veré la sangre, y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando heriré la tierra de Egipto.
14
Y este día os ha de ser en memoria, y habéis de celebrarlo como solemne á Jehová durante vuestras generaciones: por estatuto perpetuo lo celebraréis.
15
Siete días comeréis panes sin levadura y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas: porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, aquella alma será cortada de Israel.
16
El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación: ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que aderecéis lo que cada cual hubiere de comer.
17
Y guardaréis la fiesta de los ázimos, porque en aqueste mismo día saqué vuestros ejércitos de la tierra de Egipto: por tanto guardaréis este día en vuestras generaciones por costumbre perpetua.
18
En el mes primero, el día catorce del mes por la tarde, comeréis los panes sin levadura, hasta el veintiuno del mes por la tarde.
19
Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas, porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, aquella alma será cortada de la congregación de Israel.
20
Ninguna cosa leudada comeréis en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.
21
Y Moisés convocó á todos los ancianos de Israel, y díjoles: Sacad, y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua.
22
Y tomad un manojo de hisopo, y mojadle en la sangre que estará en una jofaina, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en la jofaina y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.
23
Porque Jehová pasará hiriendo á los Egipcios y como verá la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.
24
Y guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre.
25
Y será, cuando habréis entrado en la tierra que Jehová os dará, como tiene hablado, que guardaréis este rito.
26
Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué rito es este vuestro?
27
Vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió á los Egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.
28
Y los hijos de Israel se fueron, é hicieron puntualmente así como Jehová había mandado á Moisés y á Aarón.
29
Y aconteció que á la medianoche Jehová hirió á todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono, hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.
30
Y levantóse aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los Egipcios y había un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese muerto.
31
E hizo llamar á Moisés y á Aarón de noche, y díjoles: Salid de en medio de mi pueblo vosotros, y los hijos de Israel é id, servid á Jehová, como habéis dicho.
32
Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, é idos y bendecidme también á mí.
33
Y los Egipcios apremiaban al pueblo, dándose priesa á echarlos de la tierra porque decían: Todos somos muertos.
34
Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros.
35
E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, demandando á los Egipcios vasos de plata, y vasos de oro, y vestidos.
36
Y Jehová dió gracia al pueblo delante de los Egipcios, y prestáronles y ellos despojaron á los Egipcios.
37
Y partieron los hijos de Israel de Rameses á Succoth, como seiscientos mil hombres de á pie, sin contar los niños.
38
Y también subió con ellos grande multitud de diversa suerte de gentes y ovejas, y ganados muy muchos.
39
Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto porque no había leudado, por cuanto echándolos los Egipcios, no habían podido detenerse, ni aun prepararse comida.
40
El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto, fué cuatrocientos treinta años.
41
Y pasados cuatrocientos treinta años, en el mismo día salieron todos los ejércitos de Jehová de la tierra de Egipto.
42
Es noche de guardar á Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardar á Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones.
43
Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Esta es la ordenanza de la Pascua: Ningún extraño comerá de ella:
44
Mas todo siervo humano comprado por dinero, comerá de ella después que lo hubieres circuncidado.
45
El extranjero y el asalariado no comerán de ella.
46
En una casa se comerá, y no llevarás de aquella carne fuera de casa, ni quebraréis hueso suyo.
47
Toda la congregación de Israel le sacrificará.
48
Mas si algún extranjero peregrinare contigo, y quisiere hacer la pascua á Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces se llegará á hacerla, y será como el natural de la tierra pero ningún incircunciso comerá de ella.
49
La misma ley será para el natural y para el extranjero que peregrinare entre vosotros.
50
Así lo hicieron todos los hijos de Israel como mandó Jehová á Moisés y á Aarón, así lo hicieron.
51
Y en aquel mismo día sacó Jehová á los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus escuadrones.

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Mateo 18

15-35
15
Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.
16
Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra.
17
Y si no oyere á ellos, dilo á la iglesia: y si no oyere á la iglesia, tenle por étnico y publicano.
18
De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo.
19
Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
20
Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.
21
Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete?
22
Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.
23
Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.
24
Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debía diez mil talentos.
25
Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.
26
Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
27
El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.
28
Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debía cien denarios y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes.
29
Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
30
Mas él no quiso sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.
31
Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.
32
Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:
33
¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?
34
Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.
35
Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.

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