Bem-aventurado aquele que lê, e os que ouvem as palavras desta profecia, e guardam as coisas que nela estão escritas porque o tempo está próximo. Apocalipse 1.3.
Dios de mi roca, en él confiaré: Mi escudo, y el cuerno de mi salud, mi fortaleza, y mi refugio Mi salvador, que me librarás de violencia. 2 Samuel 22.3

Leitura diária na versão Rayana Valera - Espanhol

Job 36 Topo
1

Y AñADIO Eliú, y dijo:

2

Espérame un poco, y enseñarte he Porque todavía tengo razones en orden á Dios.

3

Tomaré mi noticia de lejos, Y atribuiré justicia á mi Hacedor.

4

Porque de cierto no son mentira mis palabras Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.

5

He aquí que Dios es grande, mas no desestima á nadie Es poderoso en fuerza de sabiduría.

6

No otorgará vida al impío, Y á los afligidos dará su derecho.

7

No quitará sus ojos del justo Antes bien con los reyes los pondrá en solio para siempre, Y serán ensalzados.

8

Y si estuvieren prendidos en grillos, Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,

9

El les dará á conocer la obra de ellos, Y que prevalecieron sus rebeliones.

10

Despierta además el oído de ellos para la corrección, Y díce les que se conviertan de la iniquidad.

11

Si oyeren, y le sirvieren, Acabarán sus días en bien, y sus años en deleites.

12

Mas si no oyeren, serán pasados á cuchillo, Y perecerán sin sabiduría.

13

Empero los hipócritas de corazón lo irritarán más, Y no clamarán cuando él los atare.

14

Fallecerá el alma de ellos en su mocedad, Y su vida entre los sodomitas.

15

Al pobre librará de su pobreza, Y en la aflicción despertará su oído.

16

Asimismo te apartaría de la boca de la angustia A lugar espacioso, libre de todo apuro Y te asentará mesa llena de grosura.

17

Mas tú has llenado el juicio del impío, En vez de sustentar el juicio y la justicia.

18

Por lo cual teme que en su ira no te quite con golpe, El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.

19

¿Hará él estima de tus riquezas, ni del oro, Ni de todas las fuerzas del poder?

20

No anheles la noche, En que desaparecen los pueblos de su lugar.

21

Guárdate, no tornes á la iniquidad Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.

22

He aquí que Dios es excelso con su potencia ¿Qué enseñador semejante á él?

23

¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Y quién le dirá: Iniquidad has hecho?

24

Acuérdate de engrandecer su obra, La cual contemplan los hombres.

25

Los hombres todos la ven Mírala el hombre de lejos.

26

He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos Ni se puede rastrear el número de sus años.

27

El reduce las gotas de las aguas, Al derramarse la lluvia según el vapor

28

Las cuales destilan las nubes, Goteando en abundancia sobre los hombres.

29

¿Quién podrá tampoco comprender la extensión de las nubes, Y el sonido estrepitoso de su pabellón?

30

He aquí que sobre él extiende su luz, Y cobija con ella las raíces de la mar.

31

Bien que por esos medios castiga á los pueblos, A la multitud da comida.

32

Con las nubes encubre la luz, Y mándale no brillar, interponiendo aquéllas.

33

Tocante á ella anunciará el trueno, su compañero, Que hay acumulación de ira sobre el que se eleva.

Job 37 Topo
1

A ESTO también se espanta mi corazón, Y salta de su lugar.

2

Oid atentamente su voz terrible, y el sonido que sale de su boca.

3

Debajo de todos los cielos lo dirige, Y su luz hasta los fines de la tierra.

4

Después de ella bramará el sonido, Tronará él con la voz de su magnificencia Y aunque sea oída su voz, no los detiene.

5

Tronará Dios maravillosamente con su voz El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.

6

Porque á la nieve dice: Desciende á la tierra También á la llovizna, Y á los aguaceros de su fortaleza.

7

Así hace retirarse á todo hombre, Para que los hombres todos reconozcan su obra.

8

La bestia se entrará en su escondrijo, Y estaráse en sus moradas.

9

Del mediodía viene el torbellino, Y el frío de los vientos del norte.

10

Por el soplo de Dios se da el hielo, Y las anchas aguas son constreñidas.

11

Regando también llega á disipar la densa nube, Y con su luz esparce la niebla.

12

Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, Para hacer sobre la haz del mundo, En la tierra, lo que él les mandara.

13

Unas veces por azote, otras pos causa de su tierra, Otras por misericordia las hará parecer.

14

Escucha esto, Job Repósate, y considera las maravillas de Dios.

15

¿Supiste tú cuándo Dios las ponía en concierto, Y hacía levantar la luz de su nube?

16

¿Has tú conocido las diferencias de las nubes, Las maravillas del Perfecto en sabiduría?

17

¿Por qué están calientes tus vestidos Cuando se fija el viento del mediodía sobre la tierra?

18

¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo sólido?

19

Muéstranos qué le hemos de decir Porque nosotros no podemos componer las ideas á causa de las tinieblas.

20

¿Será preciso contarle cuando yo hablaré? Por más que el hombre razone, quedará como abismado.

21

He aquí aún: no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, Luego que pasa el viento y los limpia,

22

Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible.

23

El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en potencia Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.

24

Temerlo han por tanto los hombres: El no mira á los sabios de corazón.

Job 38 Topo
1

Y RESPONDIO Jehová á Job desde un torbellino, y dijo:

2

¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría?

3

Ahora ciñe como varón tus lomos Yo te preguntaré, y hazme saber tú.

4

¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? Házme lo saber, si tienes inteligencia.

5

¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel?

6

¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿O quién puso su piedra angular,

7

Cuando las estrellas todas del alba alababan, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?

8

¿Quién encerró con puertas la mar, Cuando se derramaba por fuera como saliendo de madre

9

Cuando puse yo nubes por vestidura suya, Y por su faja oscuridad.

10

Y establecí sobre ella mi decreto, Y le puse puertas y cerrojo,

11

Y dije: Hasta aquí vendrás, y no pasarás adelante, Y ahí parará la hinchazón de tus ondas?

12

¿Has tu mandado á la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar,

13

Para que ocupe los fines de la tierra, Y que sean sacudidos de ella los impíos?

14

Trasmúdase como lodo bajo de sello, Y viene á estar como con vestidura:

15

Mas la luz de los impíos es quitada de ellos, Y el brazo enaltecido es quebrantado.

16

¿Has entrado tú hasta los profundos de la mar, Y has andado escudriñando el abismo?

17

¿Hante sido descubiertas las puertas de la muerte, Y has visto las puertas de la sombra de muerte?

18

¿Has tú considerado hasta las anchuras de la tierra? Declara si sabes todo esto.

19

¿Por dónde va el camino á la habitación de la luz, Y dónde está el lugar de las tinieblas?

20

¿Si llevarás tú ambas cosas á sus términos, Y entenderás las sendas de su casa?

21

¿Sabíaslo tú porque hubieses ya nacido, O porque es grande el número de tus días?

22

¿Has tú entrado en los tesoros de la nieve, O has visto los tesoros del granizo,

23

Lo cual tengo yo reservado para el tiempo de angustia, Para el día de la guerra y de la batalla?

24

¿Por qué camino se reparte la luz, Y se esparce el viento solano sobre la tierra?

25

¿Quién repartió conducto al turbión, Y camino á los relámpagos y truenos,

26

Haciendo llover sobre la tierra deshabitada, Sobre el desierto, donde no hay hombre,

27

Para hartar la tierra desierta é inculta, Y para hacer brotar la tierna hierba?

28

¿Tiene la lluvia padre? ¿O quién engendró las gotas del rocío?

29

¿De qué vientre salió el hielo? Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró?

30

Las aguas se endurecen á manera de piedra, Y congélase la haz del abismo.

31

¿Podrás tú impedir las delicias de las Pléyades, O desatarás las ligaduras del Orión?

32

¿Sacarás tú á su tiempo los signos de los cielos, O guiarás el Arcturo con sus hijos?

33

¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?

34

¿Alzarás tú á las nubes tu voz, Para que te cubra muchedumbre de aguas?

35

¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y diránte ellos: Henos aquí?

36

¿Quién puso la sabiduría en el interior? ¿O quién dió al entendimiento la inteligencia?

37

¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría? Y los odres de los cielos, ¿quién los hace parar,

38

Cuando el polvo se ha convertido en dureza, Y los terrones se han pegado unos con otros?

39

(39-1) ¿CAZARAS tú la presa para el león? ¿Y saciarás el hambre de los leoncillos,

40

(39-2) Cuando están echados en las cuevas, O se están en sus guaridas para acechar?

41

(39-3) ¿Quién preparó al cuervo su alimento, Cuando sus pollos claman á Dios, Bullendo de un lado á otro por carecer de comida?

Job 39 Topo
1

(39-4) ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo?

2

(39-5) ¿Contaste tú los meses de su preñez, Y sabes el tiempo cuando han de parir?

3

(39-6) Encórvanse, hacen salir sus hijos, Pasan sus dolores.

4

(39-7) Sus hijos están sanos, crecen con el pasto: Salen y no vuelven á ellas.

5

(39-8) ¿Quién echó libre al asno montés, y quién soltó sus ataduras?

6

(39-9) Al cual yo puse casa en la soledad, Y sus moradas en lugares estériles.

7

(39-10) Búrlase de la multitud de la ciudad: No oye las voces del arriero.

8

(39-11) Lo oculto de los montes es su pasto, Y anda buscando todo lo que está verde.

9

(39-12) ¿Querrá el unicornio servirte á ti, Ni quedar á tu pesebre?

10

(39-13) ¿Atarás tú al unicornio con su coyunda para el surco? ¿Labrará los valles en pos de ti?

11

(39-14) ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fortaleza, Y le fiarás tu labor?

12

(39-15) ¿Fiarás de él que te tornará tu simiente, Y que la allegará en tu era?

13

(39-16) ¿Diste tú hermosas alas al pavo real, O alas y plumas al avestruz?

14

(39-17) El cual desampara en la tierra sus huevos, Y sobre el polvo los calienta,

15

(39-18) Y olvídase de que los pisará el pie, Y que los quebrará bestia del campo.

16

(39-19) Endurécese para con sus hijos, como si no fuesen suyos, No temiendo que su trabajo haya sido en vano:

17

(39-20) Porque le privó Dios de sabiduría, Y no le dió inteligencia.

18

(39-21) Luego que se levanta en alto, Búrlase del caballo y de su jinete.

19

(39-22) ¿Diste tú al caballo la fortaleza? ¿Vestiste tú su cerviz de relincho?

20

(39-23) ¿Le intimidarás tú como á alguna langosta? El resoplido de su nariz es formidable:

21

(39-24) Escarba la tierra, alégrase en su fuerza, Sale al encuentro de las armas:

22

(39-25) Hace burla del espanto, y no teme, Ni vuelve el rostro delante de la espada.

23

(39-26) Contra él suena la aljaba, El hierro de la lanza y de la pica:

24

(39-27) Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, Sin importarle el sonido de la bocina

25

(39-28) Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea! Y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y la vocería.

26

(39-29) ¿Vuela el gavilán por tu industria, Y extiende hacia el mediodía sus alas?

27

(39-30) ¿Se remonta el águila por tu mandamiento, Y pone en alto su nido?

28

(39-31) Ella habita y está en la piedra, En la cumbre del peñasco y de la roca.

29

(39-32) Desde allí acecha la comida: Sus ojos observan de muy lejos.

30

(39-33) Sus pollos chupan la sangre: Y donde hubiere cadáveres, allí está.

1 Corintios 7 Topo
1

CUANTO á las cosas de que me escribisteis, bien es al hombre no tocar mujer.

2

Mas á causa de las fornicaciones, cada uno tenga su mujer, y cada una tenga su marido.

3

El marido pague á la mujer la debida benevolencia y asimismo la mujer al marido.

4

La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido: é igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer.

5

No os defraudéis el uno al otro, á no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos en la oración: y volved á juntaros en uno, porque no os tiente Satanás á causa de vuestra incontinencia.

6

Mas esto digo por permisión, no por mandamiento.

7

Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo: empero cada uno tiene su propio don de Dios uno á la verdad así, y otro así.

8

Digo pues á los solteros y á las viudas, que bueno les es si se quedaren como yo.

9

Y si no tienen don de continencia, cásense que mejor es casarse que quemarse.

10

Mas á los que están juntos en matrimonio, denuncio, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se aparte del marido

11

Y si se apartare, que se quede sin casar, ó reconcíliese con su marido y que el marido no despida á su mujer.

12

Y á los demás yo digo, no el Señor: si algún hermano tiene mujer infiel, y ella consiente en habitar con él, no la despida.

13

Y la mujer que tiene marido infiel, y él consiente en habitar con ella, no lo deje.

14

Porque el marido infiel es santificado en la mujer, y la mujer infiel en el marido: pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos empero ahora son santos.

15

Pero si el infiel se aparta, apártese: que no es el hermano ó la hermana sujeto á servidumbre en semejante caso antes á paz nos llamó Dios.

16

Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá harás salva á tu marido? ¿ó de dónde sabes, oh marido, si quizá harás salvo á tu mujer?

17

Empero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó á cada uno, así ande: y así enseño en todas las iglesias.

18

¿Es llamado alguno circuncidado? quédese circunciso. ¿Es llamado alguno incircuncidado? que no se circuncide.

19

La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es sino la observancia de las mandamientos de Dios.

20

Cada uno en la vocación en que fué llamado, en ella se quede.

21

¿Eres llamado siendo siervo? no se te dé cuidado mas también si puedes hacerte libre, procúralo más.

22

Porque el que en el Señor es llamado siendo siervo, liberto es del Señor: asimismo también el que es llamado siendo libre, siervo es de Cristo.

23

Por precio sois comprados no os hagáis siervos de los hombres.

24

Cada uno, hermanos, en lo que es llamado, en esto se quede para con Dios.

25

Empero de las vírgenes no tengo mandamiento del Señor mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.

26

Tengo, pues, esto por bueno á causa de la necesidad que apremia, que bueno es al hombre estarse así.

27

¿Estás ligado á mujer? no procures soltarte. ¿Estáis suelto de mujer? no procures mujer.

28

Mas también si tomares mujer, no pecaste y si la doncella se casare, no pecó: pero aflicción de carne tendrán los tales mas yo os dejo.

29

Esto empero digo, hermanos, que el tiempo es corto: lo que resta es, que los que tienen mujeres sean como los que no las tienen,

30

Y los que lloran, como los que no lloran y los que se huelgan, como los que no se huelgan y los que compran, como los que no poseen

31

Y los que usan de este mundo, como los que no usan: porque la apariencia de este mundo se pasa.

32

Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas que son del Señor, cómo ha de agradar al Señor:

33

Empero el que se casó tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cómo ha de agradar á su mujer.

34

Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella: la doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en el cuerpo como en el espíritu: mas la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, cómo ha de agradar á su marido.

35

Esto empero digo para vuestro provecho no para echaros lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os lleguéis al Señor.

36

Mas, si á alguno parece cosa fea en su hija virgen, que pase ya de edad, y que así conviene que se haga, haga lo que quisiere, no peca cásese.

37

Pero el que está firme en su corazón, y no tiene necesidad, sino que tiene libertad de su voluntad, y determinó en su corazón esto, el guardar su hija virgen, bien hace.

38

Así que, el que la da en casamiento, bien hace y el que no la da en casamiento, hace mejor.

39

La mujer casada está atada á la ley, mientras vive su marido mas si su marido muriere, libre es: cásese con quien quisiere, con tal que sea en el Señor.

40

Empero más venturosa será si se quedare así, según mi consejo y pienso que también yo tengo Espíritu de Dios.