Bem-aventurado aquele que lê, e os que ouvem as palavras desta profecia, e guardam as coisas que nela estão escritas porque o tempo está próximo. Apocalipse 1.3.
YO pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados Efesios 4.1

Leitura diária na versão Rayana Valera - Espanhol

1 Crônicas 20 Topo
1

Y ACONTECIO á la vuelta del año, en el tiempo que suelen los reyes salir á la guerra, que Joab sacó las fuerzas del ejército, y destruyó la tierra de los hijos de Ammón, y vino y cercó á Rabba. Mas David estaba en Jerusalem: y Joab batió á Rabba, y destruyóla.

2

Y tomó David la corona de su rey de encima de su cabeza, y hallóla de peso de un talento de oro, y había en ella piedras preciosas y fué puesta sobre la cabeza de David. Y Además de esto sacó de la ciudad un muy gran despojo.

3

Sacó también al pueblo que estaba en ella, y cortólos con sierras, y con trillos de hierro, y segures. Lo mismo hizo David á todas las ciudades de los hijos de Ammón. Y volvióse David con todo el pueblo á Jerusalem.

4

Después de esto aconteció que se levantó guerra en Gezer con los Filisteos é hirió Sibbecai Husathita á Sippai, del linaje de los gigantes y fueron humillados.

5

Y volvióse á levantar guerra con los Filisteos é hirió Elhanán hijo de Jair á Lahmi, hermano de Goliath Getheo, el asta de cuya lanza era como un enjullo de tejedores.

6

Y volvió á haber guerra en Gath, donde hubo un hombre de grande estatura, el cual tenía seis dedos en pies y manos, en todos veinticuatro: y también era hijo de Rapha.

7

Denostó él á Israel, mas hiriólo Jonathán, hijo de Sima hermano de David.

8

Estos fueron hijos de Rapha en Gath, los cuales cayeron por mano de David y de sus siervos.

1 Crônicas 21 Topo
1

MAS Satanás se levantó contra Israel, é incitó á David á que contase á Israel.

2

Y dijo David á Joab y á los príncipes del pueblo: Id, contad á Israel desde Beer-seba hasta Dan, y traedme el número de ellos para que yo lo sepa.

3

Y dijo Joab: Añada Jehová á su pueblo cien veces otros tantos. Rey señor mío, ¿no son todos estos siervos de mi señor? ¿para qué procura mi señor esto, que será pernicioso á Israel?

4

Mas el mandamiento del rey pudo más que Joab. Salió por tanto Joab, y fué por todo Israel y volvió á Jerusalem, y dió la cuenta del número del pueblo á David.

5

Y hallóse en todo Israel que sacaban espada, once veces cien mil y de Judá cuatrocientos y setenta mil hombres que sacaban espada.

6

Entre estos no fueron contados los Levitas, ni los hijos de Benjamín, porque Joab abominaba el mandamiento del rey.

7

Asimismo desagradó este negocio á los ojos de Dios, é hirió á Israel.

8

Y dijo David á Dios: He pecado gravemente en hacer esto: ruégote que hagas pasar la iniquidad de tu siervo, porque yo he hecho muy locamente.

9

Y habló Jehová á Gad, vidente de David, diciendo:

10

Ve, y habla á David, y dile: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te propongo escoge de ellas una que yo haga contigo.

11

Y viniendo Gad á David, díjole: Así ha dicho Jehová:

12

Escógete, ó tres años de hambre ó ser por tres meses deshecho delante de tus enemigos, y que la espada de tus adversarios te alcance ó por tres días la espada de Jehová y pestilencia en la tierra, y que el ángel de Jehová destruya en todo el término de Israel: mira pues qué he de responder al que me ha enviado.

13

Entonces David dijo á Gad: Estoy en grande angustia: ruego que yo caiga en la mano de Jehová porque sus misericordias son muchas en extremo, y que no caiga yo en manos de hombres.

14

Así Jehová dió pestilencia en Israel, y cayeron de Israel setenta mil hombres.

15

Y envió Jehová el ángel á Jerusalem para destruirla: pero estando él destruyendo, miró Jehová, y arrepintióse de aquel mal,

16

(21-17) Y alzando David sus ojos, vió al ángel de Jehová, que estaba entre el cielo y la tierra, teniendo un espada desnuda en su mano, extendida contra Jerusalem. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de sacos.

17

(21-18) Y dijo David á Dios: ¿No soy yo el que hizo contar el pueblo? Yo mismo soy el que pequé, y ciertamente he hecho mal mas estas ovejas, ¿qué han hecho? Jehová Dios mío, sea ahora tu mano contra mí, y contra la casa de mi padre, y no haya plaga en tu pueblo.

18

(21-19) Y el ángel de Jehová ordenó á Gad que dijese á David, que subiese y construyese un altar á Jehová en la era de Ornán Jebuseo.

19

(21-20) Entonces David subió, conforme á la palabra de Gad que le había dicho en nombre de Jehová.

20

(21-21) Y volviéndose Ornán vió el ángel por lo que se escondieron cuatro hijos suyos que con él estaban. Y Ornán trillaba el trigo.

21

(21-22) Y viniendo David á Ornán, miró éste, y vió á David: y saliendo de la era, postróse en tierra á David.

22

(21-23) Entonces dijo David á Ornán: Dame este lugar de la era, en que edifique un altar á Jehová, y dámelo por su cabal precio, para que cese la plaga del pueblo.

23

(21-24) Y Ornán respondió á David: Tómalo para ti, y haga mi señor el rey lo que bien le pareciere: y aun los bueyes daré para el holocausto, y los trillos para leña, y trigo para el presente: yo lo doy todo.

24

(21-25) Entonces el rey David dijo á Ornán: No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio: porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste.

25

(21-26) Y dió David á Ornán por el lugar seiscientos siclos de oro por peso.

26

(21-27) Y edificó allí David un altar á Jehová, en el que ofreció holocaustos y sacrificios pacíficos, é invocó á Jehová, el cual le respondió por fuego de los cielos en el altar del holocausto.

27

(21-28) Y como Jehová habló al ángel, él volvió su espada á la vaina.

28

(21-29) Entonces viendo David que Jehová le había oído en la era de Ornán Jebuseo, sacrificó allí.

29

(21-30) Y el tabernáculo de Jehová que Moisés había hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el alto de Gabaón:

30

(21-31) Mas David no pudo ir allá á consultar á Dios, porque estaba espantado á causa de la espada del ángel de Jehová.

1 Crônicas 22 Topo
1

Y DIJO David: Esta es la casa de Jehová Dios, y este es el altar del holocausto para Israel.

2

Después mandó David que se juntasen los extranjeros que estaban en la tierra de Israel, y señaló de ellos canteros que labrasen piedras para edificar la casa de Dios.

3

Asimismo aparejó David mucho hierro para la clavazón de las puertas, y para las junturas y mucho metal sin peso, y madera de cedro sin cuenta.

4

Porque los Sidonios y Tirios habían traído á David madera de cedro innumerable.

5

Y dijo David: Salomón mi hijo es muchacho y tierno, y la casa que se ha de edificar á Jehová ha de ser magnífica por excelencia, para nombre y honra en todas las tierras ahora pues yo le aparejaré lo necesario. Y preparó David antes de su muerte en grande abundancia.

6

Llamó entonces David á Salomón su hijo, y mandóle que edificase casa á Jehová Dios de Israel.

7

Y dijo David á Salomón: Hijo mío, en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de Jehová mi Dios.

8

Mas vino á mí palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has traído grandes guerras: no edificarás casa á mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí:

9

He aquí, un hijo te nacerá, el cual será varón de reposo, porque yo le daré quietud de todos sus enemigos en derredor por tanto su nombre será Salomón y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días:

10

El edificará casa á mi nombre, y él me será á mí por hijo, y yo le seré por padre y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre.

11

Ahora pues, hijo mío, sea contigo Jehová, y seas prosperado, y edifiques casa á Jehová tu Dios, como él ha dicho de ti.

12

Y Jehová te dé entendimiento y prudencia, y él te dé mandamientos para Israel y que tú guardes la ley de Jehová tu Dios.

13

Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y derechos que Jehová mandó á Moisés para Israel. Esfuérzate pues, y cobra ánimo no temas, ni desmayes.

14

He aquí, yo en mi estrechez he prevenido para la casa de Jehová cien mil talentos de oro, y un millar de millares de talentos de plata: no tiene peso el metal ni el hierro, porque es mucho. Asimismo he aprestado madera y piedra, á lo cual tú añadirás.

15

Tú tienes contigo muchos oficiales, canteros, albañiles, y carpinteros, y todo hombre experto en toda obra.

16

Del oro, de la plata, del metal, y del hierro, no hay número. Levántate pues, y á la obra que Jehová será contigo.

17

Asimismo mandó David á todos los principales de Israel que diesen ayuda á Salomón su hijo, diciendo:

18

¿No es con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado quietud de todas partes? porque él ha entregado en mi mano los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sujetada delante de Jehová, y delante de su pueblo.

19

Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar á Jehová vuestro Dios y levantaos, y edificad el santuario del Dios Jehová, para traer el arca del pacto de Jehová, y lo santos vasos de Dios, á la casa edificada al nombre de Jehová.

Lucas 11.37-54 Topo
37

Y luego que hubo hablado, rogóle un Fariseo que comiese con él: y entrado Jesús, se sentó á la mesa.

38

Y el Fariseo, como lo vió, maravillóse de que no se lavó antes de comer.

39

Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis mas lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad.

40

Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro?

41

Empero de lo que os resta, dad limosna y he aquí todo os será limpio.

42

Mas ¡ay de vosotros, Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortliza mas el juicio y la caridad de Dios pasáis de largo. Pues estas cosas era necesario hacer, y no dejar las otras.

43

¡Ay de vosotros, Fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas.

44

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.

45

Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas á nosotros.

46

Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! que cargáis á los hombres con cargas que no pueden llevar mas vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas.

47

¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres.

48

De cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres porque á la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros.

49

Por tanto, la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré á ellos profetas y apóstoles y de ellos á unos matarán y á otros perseguirán

50

Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo

51

Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo: así os digo, será demandada de esta generación.

52

¡Ay de vosotros, doctores de la ley! que habéis quitado la llave de la ciencia vosotros mismos no entrasteis, y á los que entraban impedisteis.

53

Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron á apretar le en gran manera, y á provocarle á que hablase de muchas cosas

54

Acechándole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle.