Bem-aventurado aquele que lê, e os que ouvem as palavras desta profecia, e guardam as coisas que nela estão escritas porque o tempo está próximo. Apocalipse 1.3.
Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: Hermoseará á los humildes con salud. Salmo 149.4

Leitura diária na versão Rayana Valera - Espanhol

Nebemías 7 Topo
1

Y LUEGO que el muro fué edificado, y asenté las puertas, y fueron señalados porteros y cantores y Levitas,

2

Mandé á mi hermano Hanani, y á Hananías, príncipe del palacio de Jerusalem, (porque era éste, como varón de verdad y temeroso de Dios, sobre muchos)

3

Y díjeles: No se abran las puertas de Jerusalem hasta que caliente el sol: y aun ellos presentes, cierren las puertas, y atrancad. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalem, cada cual en su guardia, y cada uno delante de su casa.

4

Y la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas.

5

Y puso Dios en mi corazón que juntase los principales, y los magistrados, y el pueblo, para que fuesen empadronados por el orden de sus linajes: y hallé el libro de la genealogía de los que habían subido antes, y encontré en él escrito:

6

Estos son los hijos de la provincia que subieron de la cautividad, de la transmigración que hizo pasar Nabucodonosor rey de Babilonia, y que volvieron á Jerusalem y á Judá cada uno á su ciudad

7

Los cuales vinieron con Zorobabel, Jesuá, Nehemías, Azarías, Raamías, Nahamani, Mardochêo, Bilsán, Misperet, Bigvai, Nehum, Baana. La cuenta de los varones del pueblo de Israel:

8

Los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos

9

Los hijos de Sephatías, trescientos setenta y dos

10

Los hijos de Ara, seiscientos cincuenta y dos

11

Los hijos de Pahath-moab, de los hijos de Jesuá y de Joab, dos mil ochocientos dieciocho

12

Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro

13

Los hijos de Zattu, ochocientos cuarenta y cinco

14

Los hijos de Zachâi, setecientos y sesenta

15

Los hijos de Binnui, seiscientos cuarenta y ocho

16

Los hijos de Bebai, seiscientos veintiocho

17

Los hijos de Azgad, dos mil seiscientos veintidós

18

Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete

19

Los hijos de Bigvai, dos mil sesenta y siete

20

Los hijos de Addin, seiscientos cincuenta y cinco

21

Los hijos de Ater, de Ezechîas, noventa y ocho

22

Los hijos de Hasum, trescientos veintiocho

23

Los hijos de Besai, trescientos veinticuatro

24

Los hijos de Hariph, ciento doce

25

Los hijos de Gabaón, noventa y cinco

26

Los varones de Beth-lehem y de Netopha, ciento ochenta y ocho

27

Los varones de Anathoth, ciento veintiocho

28

Los varones de Beth-azmaveth, cuarenta y dos

29

Los varones de Chîriath-jearim, Chephira y Beeroth, setecientos cuarenta y tres

30

Los varones de Rama y de Gebaa, seiscientos veintiuno

31

Los varones de Michmas, ciento veintidós

32

Los varones de Beth-el y de Ai, ciento veintitrés

33

Los varones de la otra Nebo, cincuenta y dos

34

Los hijos de la otra Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro

35

Los hijos de Harim, trescientos y veinte

36

Los hijos de Jericó, trescientos cuarenta y cinco

37

Los hijos de Lod, de Hadid, y Ono, setecientos veintiuno

38

Los hijos de Senaa, tres mil novecientos y treinta.

39

Los sacerdotes: los hijos de Jedaías, de la casa de Jesuá, novecientos setenta y tres

40

Los hijos de Immer, mil cincuenta y dos

41

Los hijos de Pashur, mil doscientos cuarenta y siete

42

Los hijos de Harim, mil diez y siete.

43

Levitas: los hijos de Jesuá, de Cadmiel, de los hijos de Odevía, setenta y cuatro.

44

Cantores: los hijos de Asaph, ciento cuarenta y ocho.

45

Porteros: los hijos de Sallum, los hijos de Ater, los hijos de Talmón, los hijos de Accub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai, ciento treinta y ocho.

46

Nethineos: los hijos de Siha, los hijos de Hasupha, los hijos de Thabaoth,

47

Los hijos de Chêros, los hijos de Siaa, los hijos de Phadón,

48

Los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Salmai,

49

Los hijos de Hanán, los hijos de Giddel, los hijos de Gahar,

50

Los hijos de Rehaía, los hijos de Resín, los hijos de Necoda,

51

Los hijos de Gazzam, los hijos de Uzza, los hijos de Phasea,

52

Los hijos de Besai, los hijos de Meunim, los hijos de Nephisesim,

53

Los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacupha, los hijos de Harhur,

54

Los hijos de Baslith, los hijos de Mehida, los hijos de Harsa,

55

Los hijos de Barcos, los hijos de Sísera, los hijos de Tema,

56

Los hijos de Nesía, los hijos de Hatipha.

57

Los hijos de los siervos de Salomón: los hijos de Sotai, los hijos de Sophereth, los hijos de Perida,

58

Los hijos de Jahala, los hijos de Darcón, los hijos de Giddel,

59

Los hijos de Sephatías, los hijos de Hattil, los hijos de Pochêreth-hassebaim, los hijos de Amón.

60

Todos los Nethineos, é hijos de los siervos de Salomón, trescientos noventa y dos.

61

Y estos son los que subieron de Tel-melah, Tel-harsa, Chêrub, Addón, é Immer, los cuales no pudieron mostrar la casa de sus padres, ni su linaje, si eran de Israel:

62

Los hijos de Delaía, los hijos de Tobías, los hijos de Necoda, seiscientos cuarenta y dos.

63

Y de los sacerdotes: los hijos de Habaías, los hijos de Cos, los hijos de Barzillai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzillai Galaadita, y se llamó del nombre de ellas.

64

Estos buscaron su registro de genealogías, y no se halló y fueron echados del sacerdocio.

65

Y díjoles el Tirsatha que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Thummim.

66

La congregación toda junta era de cuarenta y dos mil trescientos y sesenta,

67

Sin sus siervos y siervas, que eran siete mil trescientos treinta y siete y entre ellos había doscientos cuarenta y cinco cantores y cantoras.

68

Sus caballos, setecientos treinta y seis sus mulos, doscientos cuarenta y cinco

69

Camellos, cuatrocientos treinta y cinco asnos, seis mil setecientos y veinte.

70

Y algunos de los príncipes de las familias dieron para la obra. El Tirsatha dió para el tesoro mil dracmas de oro, cincuenta tazones, y quinientas treinta vestiduras sacerdotales.

71

Y de los príncipes de las familias dieron para el tesoro de la obra, veinte mil dracmas de oro, y dos mil y doscientas libras de plata.

72

Y lo que dió el resto del pueblo fué veinte mil dracmas de oro, y dos mil libras de plata, y sesenta y siete vestiduras sacerdotales.

73

Y habitaron los sacerdotes y los Levitas, y los porteros, y los cantores, y los del pueblo, y los Nethineos, y todo Israel, en sus ciudades. Y venido el mes séptimo, los hijos de Israel estaban en sus ciudades.

Nebemías 8 Topo
1

Y JUNTOSE todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron á Esdras el escriba, que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual mandó Jehová á Israel.

2

Y Esdras el sacerdote, trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres, y de todo entendido para escuchar, el primer día del mes séptimo.

3

Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el medio día, en presencia de hombres y mujeres y entendidos y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.

4

Y Esdras el escriba estaba sobre un púlpito de madera, que habían hecho para ello y junto á él estaban Mathithías, y Sema, y Anías, y Urías, é Hilcías, y Maasías, á su mano derecha y á su mano izquierda, Pedaía, Misael, y Malchîas, y Hasum, y Hasbedana, Zachârías, y Mesullam.

5

Abrió pues Esdras el libro á ojos de todo el pueblo, (porque estaba más alto que todo el pueblo) y como lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.

6

Bendijo entonces Esdras á Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió, ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos y humilláronse, y adoraron á Jehová inclinados á tierra.

7

Y Jesuá, y Bani, y Serebías, Jamín, Accub, Sabethai, Odías, Maasías, Celita, Azarías, Jozabed, Hanán, Pelaía, Levitas, hacían entender al pueblo la ley: y el pueblo estaba en su lugar.

8

Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.

9

Y Nehemías el Tirsatha, y el sacerdote Esdras, escriba, y los Levitas que hacían entender al pueblo, dijeron á todo el pueblo: Día santo es á Jehová nuestro Dios no os entristezcáis, ni lloréis: porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.

10

Díjoles luego: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones á los que no tienen prevenido porque día santo es á nuestro Señor: y no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fortaleza.

11

Los Levitas pues, hacían callar á todo el pueblo, diciendo: Callad, que es día santo, y no os entristezcáis.

12

Y todo el pueblo se fué á comer y á beber, y á enviar porciones, y á gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.

13

Y el día siguiente se juntaron los príncipes de las familias de todo el pueblo, sacerdotes, y Levitas, á Esdras escriba, para entender las palabras de la ley.

14

Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en cabañas en la solemnidad del mes séptimo

15

Y que hiciesen saber, y pasar pregón por todas sus ciudades y por Jerusalem, diciendo: Salid al monte, y traed ramos de oliva, y ramos de pino, y ramos de arrayán, y ramos de palmas, y ramos de todo árbol espeso, para hacer cabañas como está escrito.

16

Salió pues el pueblo, y trajeron, é hiciéronse cabañas, cada uno sobre su terrado, y en sus patios, y en los patios de la casa de Dios, y en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Ephraim.

17

Y toda la congregación que volvió de la cautividad hicieron cabañas, y en cabañas habitaron porque desde los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel. Y hubo alegría muy grande.

18

Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el postrero é hicieron la solemnidad por siete días, y al octavo día congregación, según el rito.

Lucas 23.26-49 Topo
26

Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.

27

Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.

28

Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.

29

Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.

30

Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.

31

Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?

32

Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.

33

Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.

34

Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

35

Y el pueblo estaba mirando y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.

36

Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,

37

Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo.

38

Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

39

Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.

40

Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?

41

Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo.

42

Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino.

43

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

44

Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.

45

Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.

46

Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.

47

Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

48

Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.

49

Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.